Motociclismo

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    A los 16 años mi padre me compró un ciclomotor Mobylette y con él comenzó mi afición a las motocicletas.

 

Este es el aspecto que tenía mi primera "motocicleta" que tuve, un ciclomotor Mobilette de 50cc dotado de pedales.

 

 

 

 

 

NOTA: Las imágenes no corresponden a los vehículos originales.

Durante muchos años estuve comprando esta revista, de la cual recuerdo una anécdota un poco triste.

 

Cuando se vendió el apartamento de Sevila tuve que desprenderme de todas (tres cajas de más de 30 cm de alta cada una, supongo que en torno a 300 ejemplares fueron a la basura.

A los pocos días de haberlas tirado un alumno me comentó que estaba comprando la revista y le gustaría tener los ejemplares antiguos. Cuando le dije que los había tirado hacía menos de una semana nos llevamos un buen disgusto los dos.

Al cumplir los 18 me saqué el carnet A2, que me permitía conducir la Vespa 125cc que tenía mi hermano. 

 

En esa moto, en la que mi hermano me llevaba cuando era pequeño, de pie delante de él y después en el asiento de atrás, cometí la mayor imprudencia de mi vida. Volviendo de Rota me quedé sin luces antes de llegar a Los Palacios, y en lugar que quedarme allí hasta el día siguiente, fui sin luces hasta Sevilla. Pude haberme matado, ya que me salí de la carretera (por la izquierda) en tres ocasiones.

Mi primera motocicleta de verdad fue una Lambretta 125 como la de la imagen.

 

Con ella hice algunos miles de kilómetros a lo largo de 2 o 3 años y también fue mi inicio en la mecánica, ya que llevé en cilindro para que me lo rectificaran y le cambié el pistón, de forma que pasó de 125cc a 150.

De ella guardo dos anécdotas curiosas:

  1. Se le soltó el tuibo de escape por rotura de los espárragos que lo unían al motor y estuvo algunos meses con el tubo de escape amarrado y cubierto de vendas de escayola.
  2. En una ocasión se soltó el ventilador , cuya tapa estaba ya floja y como iba en primera, mi velocidad era baja, pero la velocidad de rotación del ventilador no, así que al caer al suelo salió despedido hacia adelante y me adelantó.smiley

Como resultado de mi interés por la mecánica me compré una colección sobre trucaje de motores que además de su utilidad directa, me sirvió muchos años después como motivación para un alumno de 1º de ESO.

 

Este alumno era muy conflictivo porque no hacía nada y se dedicaba a molestar a sus compañeros. Realmente ni siquiera traía nada a clase. Un día le pregunté si había algo que le gustaba y me dijo que las motos, así que le pregunté si le gustaría leer algunas cosas sobre arreglo de motores y por primera vez se ilusionó por algo. Hablé con su padre para informarle de la situación y decirle que su hijo lógicamente suspendería a final de curso, al no cumplir los objetivos del mismo pero al menos estaba en la clase leyendo, con lo cual su lectura comprensiva experimentó un avance muy importante. En clase estaba totalmente en silencio enfrascado en su lectura y cuando no entendía algo me preguntaba y si podía, le "colaba" algún conocimiento de física aprovechándome de su pregunta.

Mi última moto fue una Ducati 200 élite como la que figura en la imagen.

 

La compré de segunda mano por 7000 pesetas (a mediados de los 70) y después de hacerle varios miles de kilómetros me plantee mejorarla así que le pedí presupuesto a Hipólito, que era el mejor mecánico de Ducatis de Sevilla, para dotarla de un motor similar al de la Ducati 24h, que por aquelñlas fechas era de lo mejorcito que circulaba.

El presupuesto fue de 26000 pesetas por rectificar el cilindro, cambiarle el pistón y algunos elementos más del motor, de forma que pasase de los 18 CV originales a los 25 CV de la 24 horas.

Al no cambiarle la caja de cambios la velocidad máxima no aumentó mucho (a lo máximo que la puse fue a 150 km/h), pero la potencia era enorme, recuerdo un día con mi amigo Jesús, que debía andar por los 80 kg, de paquete conseguí ponerla a 100Km/h en segunda.

Otro día seguiré contando historias sobre mi aventura motociclista